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domingo, 3 de abril de 2016

El filtro polarizador, herramienta insustituible



El filtro polarizador permite solo el paso de las ondas de Luz que esten alineadas a un plano de polarización u otro conforme se gira es por ello que es un elemento indispensable para disminuir los reflejos de la luz sobre algunas superficies


En el mundo de la fotografía de hoy en día es posible imitar casi cualquier filtro y hacer un sinfín de efectos digitales por medio de un software como Photoshop o Lightroom. Pero la era de los filtros análogos aún está viva; sin duda, el que no han podido imitar al cien por ciento es el polarizador. Pero, ¿para qué sirve? ¿Qué ventajas le da al fotógrafo? ¿Se puede convertir en su compañero imprescindible?
Para entender el modo en que funciona este pequeño, hay que saber un poco sobre la naturaleza de la luz, que se desplaza en línea recta y viaja en infinidad de planos en torno a un eje. Cada uno de ellos es un plano de polarización, y lo que hace nuestro filtro es atrapar uno solo o quedarse con un rango muy estrecho; funciona como una rejilla por la que únicamente pasan las ondas que estén alineadas a ésta, por ello, podemos ver un plano de polarización u otro conforme lo vamos girando.
Sus funciones principales son disminuir los reflejos de la luz sobre algunas superficies y hacer los colores más intensos, sobre todo los tonos verdes de las plantas y los cielos azules, que se vuelven mucho más dramáticos, por lo que este filtro es el aditamento ideal para cuando salimos a fotografiar paisajes.

Si lo que queremos es fotografiar un lago, una alberca o un mar y tenemos la luz a nuestra espalda para eliminar el reflejo molesto de la superficie debemos colocarnos a un angulo de 45 grados de la superficie y girar poco a poco el filtro hasta que el reflejo desaparezca

Cuando estamos ante una superficie como agua, vidrio o acrílico (salvo metales) con reflejos, éstos son ocasionados por luz parcialmente polarizada, entonces, si giramos el filtro polarizador de forma adecuada nos quedaremos con un sólo plano de polarización y reduciremos o eliminaremos dichos reflejos, lo que es una gran ventaja al fotografiar vitrinas, escaparates o autos.
Sin embargo, el efecto que produce el polarizador no siempre es el mismo porque varía de acuerdo con el ángulo en que se tome la foto respecto de la fuente de luz, y del ajuste que se le dé al rotarlo, ya que al ser un filtro giratorio, al hacerlo girar también podemos cambiar la intensidad del efecto.
Hay que tomar en cuenta que el filtro elimina luz, esto significa que también afecta a la exposición, lo cual varía de acuerdo con el ángulo de giro, con lo que podemos restar hasta dos diafragmas, según los valores de exposición que estemos manejando.
Tipos de filtros polarizadores

Existen varios tipos de filtros polarizadores, pero entre los más conocidos se encuentran:

• El polarizador circular estándar con montura clásica.
• El polarizador con montura slim, cuyo fino diseño es ideal para objetivos angulares porque reduce el riesgo de viñetado en las esquinas.
• El polarizador con multirrevestimiento MRC, tanto con montura estándar como slim, cuya superficie repele más la suciedad, la humedad y las gotas de agua, además de que es más resistente a los rayones.
• El polarizador circular no debe su nombre a su forma, sino al modo en que funciona, y éste es el que debes comprar si trabajas con una cámara réflex digital, ya que en éstas tanto el exposímetro como el autofoco se ven afectados por la polarización de la luz y podríamos tener fotos mal expuestas o desenfocadas si no usamos este tipo de filtro.
• El filtro polarizador lineal es el que se usaba normalmente para las cámaras réflex análogas.

Hacer cielos más intensos
Podemos hacer los cielos de nuestros paisajes más intensos, pero considera que no siempre se logran los mismos resultados porque depende tanto de la habilidad del fotógrafo como de las condiciones de luz. Primero, olvídate de disparar totalmente de frente o de espaldas al sol. Posiciónate de manera de que el sol quede justo al lado tuyo, que el objetivo apunte de modo perpendicular a su trayectoria y ve girando el filtro poco a poco hasta lograr el efecto deseado.

Quitar reflejos del agua o de un cristal
Cuando intentamos tomar una foto de algo cubierto por un cristal y tenemos luz a nuestra espalda nos encontraremos con un molesto reflejo en la superficie. Para eliminarlo colócate en un ángulo de unos 45˚ grados de la superficie (nunca exactamente enfrente). A continuación, mira por el visor y gira el filtro poco a poco para que el reflejo desaparezca.
Si lo que queremos fotografiar es, por ejemplo, un lago, un paisaje urbano con un charco o una alberca, tenemos que hacer lo mismo que en el caso de la vitrina, sólo que aquí ya nos encontramos a cierto ángulo de la superficie.

Para aumentar el contraste y la saturación
Esta es la función más sencilla del filtro polarizador. Solamente debes girarlo mientas observas a través del visor de la cámara hasta que la imagen adquiera el aspecto que más te convenza.
Este efecto es muy útil para hacer nubes más rechonchas o para resaltar el color de las plantas, aunque en ocasiones te verás obligado a elegir entre un cielo increíble, el agua sin reflejos o una vegetación de vivísimos colores.
De este modo podemos sacar gran provecho del filtro polarizador y convertirlo en nuestro compañero inseparable. Experimenta con él y dedícale tiempo. Seguramente te dará más de una sorpresa.

Cosa de niños, consejos prácticos para la fotografía infantil



Decir que algo es “cosa de niños” no siempre significa que será sencillo, y la fotografía infantil es un vivo ejemplo de ello.


Como modelos, los niños son los más fotogénicos, pero también los más difíciles. Si eres muy paciente, te encantan y además te llevas excelentemente con ellos, ya has recorrido una buena parte del camino. De no ser así, te recomiendo que de todos modos te aventures a fotografiar críos, la experiencia te enriquecerá mucho más a ti que a ellos, y ni hablar de la satisfacción de comenzar a lograr buenos resultados. Para lograrlo, a continuación te daremos algunos trucos.

Elige la locación y estúdiala
No dejes el escenario a la suerte. Busca espacios fotogénicos en los que los niños se la puedan pasar bien: un jardín o un bosque lleno de flores, el mar, un cuarto de juegos, incluso si se trata de un estudio, éste debe estar acondicionado para que ellos se sientan cómodos.
Calcula a qué hora la iluminación será más idónea, dónde puedes colocar tus fuentes de iluminación, cuáles serán los mejores fondos o cuáles deberás desenfocar para que no distraigan la atención de tu modelo.

Modos de disparo
La mayoría de los niños se mueven sin cesar y pueden tenerte persiguiéndolos con la cámara durante horas hasta que logres tomar una buena foto; es, indiscutiblemente, fotografía de acción. Por ello, muchas veces lo más conveniente es usar el modo con prioridad velocidad para que puedas asegurar que tus tomas no salgan movidas.
Otra opción es disparar en ráfaga. Sobre todo en momentos en los que la acción se está dando muy deprisa y tienes buenas oportunidades de tomas. Sin embargo, no es recomendable hacer toda la sesión en esta modalidad porque al final tendrás una cantidad enorme de material que te quitará mucho tiempo, te saturará de información y te restará capacidad crítica al momento de la postproducción.

Usa el objetivo adecuado
En retrato, las mejores tomas se logran acercándose al modelo. De preferencia utiliza un lente de 50 mm y evita los teleobjetivos o los objetivos zoom, a menos de que sea absolutamente necesario para preservar la naturalidad de la escena, pero ten en cuenta que en ese caso necesitarás de un espacio de acción mayor. En este caso, procura no usar un objetivo mayor a un 70-200 mm.
Usa objetivos que tengan una gran apertura de diafragma, de preferencia entre un f/1.8 y un f/1.4. Esto facilitará una mayor entrada de luz y hará menos necesario el uso de flash o de luces muy fuertes, además de que te permitirá desenfocar los fondos con mayor facilidad. Recuerda: a mayor apertura del diafragma, menor profundidad de campo.

Camúflate
Usa indumentaria que no los intimide y vístete cómodamente. De ser posible, disfraza tu cámara fotográfica: conviértela en algún personaje gracioso, cúbrela con una especie de títere o hazle una máscara divertida; eso, además de atraer la atención de tus modelos, hará que se sientan más cómodos.

Gánate su confianza y ponte a su altura
Lo primero que debes hacer cuando vas a fotografiar un niño, sobre todo si éste no es cercano a ti, es ganarte su confianza y atraer su atención. Echa mano de tu encanto, haz algo cómico, cuéntale una historia, imita algún ruido, y una vez que lo conseguiste, acércate y pídele que haga determinadas cosas o que posen de determinadas maneras para que la sesión fotográfica parezca un juego.
Por más alto o bajito que sea el modelo, el fotógrafo siempre deberá buscar estar a su altura y mantener la cámara al nivel de los ojos del sujeto. Obviamente existen excepciones y puedes tomar excelentes picados y contrapicados, pero deberás mostrar que el resultado no fue por un simple descuido o flojera de agacharte.

Déjalos ser
Habrá niños que cooperarán contigo (aunque sea por periodos de cinco minutos), pero deberás prepararte para el peor de los casos: cuando el modelo es muy inquieto y parece estar decidido a volverte loco.
No sufras, relájate y déjalos ser, jugar y divertirse, sin risas forzadas ni poses acartonadas.

No te limites a las sonrisas
Las sonrisas de los niños son hermosas, pero no todo es sonrisas, su carácter tiene mucho más facetas. No desperdicies la oportunidad y también dispara si tu modelo llora, se enoja, frunce el seño, se sorprende, grita, se aburre, está concentrado, etc. Todos estos aspectos también forman parte de su personalidad.

Muévete y anticipa
Una buena sesión fotográfica con niños no se logra sentándose en un banco a esperar que se acomoden para ti. Tendrás que moverte alrededor suyo, hincarte, acostarte en el piso, acercarte, alejarte, además de estudiar su rostro y las reacciones que tienen hacia determinados estímulos. Prueba diferentes planos, incluidos los close ups y las tomas de detalles.

Ten un asistente
La ayuda es invaluable. Tú no puedes hacer todo: tomarles fotos, llamar su atención, divertirlos, atenderlos, vigilar que no tengan un accidente. Además, cuando trabajas con niños, es importante estar al tanto de sus necesidades, tu ayudante podrá encargarse de que no pasen hambre, sed o frío.

Entretenlos con algo
Deberás tener algo para entretenerlos y captar su atención con algún detalle que los incentive o algún juguete, como pelotas, globos, muñecos, carritos, burbujas de jabón, disfraces, serpentinas, e incluso, su mascota (aunque en este caso el nivel de dificultad aumenta cinco rayitas).

 No te encasilles
Juega con tus opciones, experimenta e inventa escenas, puedes recrear personajes, contar historias a través de secuencias, disfrazarlos, hacer collages de gestos, componer imágenes múltiples, hacer fiesta de espuma o con burbujas de jabón, jugar a las escondidas, jugar en el agua, o simplemente retratarlos en alguna actividad como cocinar, dibujar, modelar figuras con barro, etc., el límite está en tu creatividad.

Después de la sesión
Selecciona las fotografías que sirven y borra el resto, no te quedes con las repetidas porque sólo te quitan espacio y tiempo. Esta criba cuesta trabajo al principio, pero con el tiempo adquirirás mejor ojo y serás más objetivo con tu trabajo.
Si tus tomas estuvieron bien planeadas, lo más probable es que no tengas muchos problemas de iluminación, encuadre, saturación, etc. La mejor sesión fotográfica es la que nos consume el menor tiempo en postproducción. Después de corregir los detalles estarás listo para armar tu álbum, imprimir o enviar tus fotos.

Ahora lo único que queda es poner estos consejos en práctica y comenzar a sacar fotos increíbles de niños.