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domingo, 6 de diciembre de 2015

5 ejercicios para lograr una gran técnica

LOGRAR UNA BUENA TÉCNICA FOTOGRÁFICA NO ES COSA DE MAGIA, EL TALENTO DEBE VENIR ACOMPAÑADO DE MUCHA PRÁCTICA Y ESTUDIO. AQUI TEDAMOS 5 EJERCICIOS QUE TE AYUDARÁN A MEJORAR TUS TOMAS Y LOGRAR MEJORES RESULTADOS



En fotografía, el dicho de “la práctica hace al maestro” es uno de los principios más fehacientes. Por más que leas sobre el tema, veas el trabajo de otros, entiendas la teoría o visites numerosos blogs de fotógrafos, si no agarras la cámara y te pones a disparar, jamás lograrás hacerlo con maestría.
Pero no sólo se trata de hacer clic. Hablamos de que cada disparo debe acompañarse de una intención muy clara Y que debemos buscar dominar distintas técnicas para no caer en la monotonía.
A continuación te proponemos algunos ejercicios fotográficos para que explotes tu creatividad al máximo y para que mejores tu técnica.

Humo
Fotografiar humo nos ayuda a entender más profundamente el concepto de contraluz y te servirá para practicar el uso del flash.
Haremos un pequeño estudio casero: primero asegúrate de tener todos los materiales: tu cámara fotográfica –de preferencia con un objetivo macro–, un tripié, una tela o fondo negro, varitas de incienso, una mesita, cartulina negra y un flash externo.
Coloca el tripié con la cámara, el flash irá por un lado del incienso, formando un ángulo de 90º con la cámara, de modo que ilumine al humo lateralmente y no aclare el fondo. También puedes colocar una cartulina negra entre el flash y la tela negra para evitar que se ilumine el fondo.
Cierra las ventanas para que no haya corrientes de aire. Enfoca manualmente, pon el ISO lo más bajo posible y el modo en prioridad de apertura (de preferencia entre 8 y 9 de diafragma). Dispara varias veces y ajusta los parámetros de la exposición hasta lograr el efecto deseado.
Convierte el agua en seda
Esto lo lograrás en algún cuerpo de agua en movimiento como un lago, el mar, un río, una cascada o incluso en una fuente.
En primer lugar, no lo intentes a plena luz del día porque las fotos te van a salir sobreexpuestas, y si lo haces, utiliza un filtro de densidad neutra para oscurecer la escena y poder hacer una exposición más larga. También es importante que sea un escenario donde no haya altos contrastes, es decir, sombras y luces muy intensos.
Baja el ISO y cierra el diafragma lo más posible, es indispensable que apoyes tu cámara en un tripié porque trabajarás con velocidades de obturación muy lentas (de 30 segundos o más) y cualquier vibración puede arruinar tu toma.
Respecto al lugar, aunque el agua es tu protagonista principal, cuida los fondos y el encuadre, analiza bien el entorno y colócate en el mejor sitio.
Una opción es colocar el tripié adentro del agua, con la cámara en una posición baja y usar un gran angular para darle al espectador la impresión de que está dentro del agua.
En el caso de los ríos, es mejor tomar el agua viniendo hacia nosotros que yéndose. También es interesante ver el efecto del agua envolviendo las rocas.
Haz una serie
Este ejercicio es para trabajar tu creatividad a partir de la técnica y el tema que tú elijas. Suena sencillo, pero muchas veces somos incapaces de asociar un grupo de fotografías a una misma idea y de llevar un hilo conductor bien definido.
Pero ojo, es importante que no confundas una serie con una secuencia. Además, es necesario que te documentes textual y visualmente sobre el tema y que definas tu serie en papel (e incluso que bocetes) antes de lanzarte a disparar: ¿cuál es tu leitmotiv?, el título, establece qué técnica y estilo vas a utilizar, etc.
Gotas de agua
Captar una gota de líquido cayendo sobre otro líquido o algún objeto es una buena práctica para aprender a controlar la velocidad de obturación y la iluminación.
Necesitarás un tripié para montar la cámara y mantenerla en un punto fijo, una fuente de luz intensa (de preferencia un flash remoto), un fondo uniforme, un vaso de agua lleno a rebosar y algún objeto desde el que goteará el agua (puede ser una botella o bolsa de plástico con un agujerito o una tela mojada montados en algo para que no se mueva de lugar).
Enfoca la cámara al punto en el que cae el agua y mantén el enfoque automático desactivado. Una manera de enfocar fácilmente es colocar un lápiz justo en el punto en el que caerán las gotas.
Coloca tu cámara en modo manual y ajusta el disparo a 1/1000 seg. para poder congelar el rebote del agua. También coloca el flash por un lado del vaso, a unos 45-90º. Ahora sí, lo único que requieres es paciencia hasta lograr la foto deseada. 
Clave alta y clave baja
Una de las técnicas más efectivas para lograr generar ciertos tipos de sentimientos con una foto es la conocida como clave alta/clave baja. Con la primera podrás transmitir sentimientos positivos de paz, felicidad, ternura, y con la segunda logramos cierto aire dramático, de intriga, misterio, tristeza.
Las fotografías en clave alta son ideales para fotografiar niños, bebés, retratos femeninos, parejas, bodas, desnudos o flores. Para tomarlas vas a necesitar mucha, mucha luz. Además del flash que decidas usar para iluminar al sujeto, también será útil que te apoyes en una o dos fuentes de iluminación continua y en otro flash para iluminar el fondo.
El fondo debe ser blanco y la cámara debe estar en modo manual, a una apertura grande (f/5.6 o f/3.5) y con el ISO al mínimo (100). Sube la exposición a +2 EV.
Necesitas un tripié porque es mejor usar velocidades bajas, por lo que sería ideal que el sujeto se mantenga quieto.
Finalmente, en postproducción puedes dramatizar un poco más el resultado disminuyendo la saturación e incrementando la luminancia, pero todo depende del resultado que desees.
Las fotografías en clave baja se llaman así porque en ellas predominan los negros y las sombras, es decir, cuentan con una mayor distribución de tonos en la parte baja del histograma.
Para este tipo de fotos es indispensable contar con un fondo negro plano, sin relieves ni brillos. La luz debe estar distribuida estratégicamente, dirigiéndola sólo a las zonas que deseamos resaltar. De preferencia hay que usar un flash remoto.
Debemos evitar iluminar el fondo y trataremos de concentrar la luz mediante un snoot, un paraguas plateado a medio abrir, cortadoras o cualquier otro medio que nos permita concentrar la luz en un punto en específico.


Utiliza una velocidad de obturación alta y cierra el diafragma.
Otro aspecto muy importante es cuidar la postura del sujeto, presta mucha atención a los detalles de la cara y manos, ya que dejaremos en la oscuridad varias partes del cuerpo. Para ello deberás hacer varias tomas hasta lograr el efecto perfecto.
Ahora sí, tienes tarea para rato. La realización de cada uno de estos ejercicios requiere de planeación, tiempo y paciencia, pero dominarlos representa un gran avance en tu proceso de aprendizaje o perfeccionamiento fotográfico. ¿Estás listo para disfrutar de tus nuevas aventuras visuales? 

miércoles, 15 de julio de 2015

El arte de la fotografía de moda

La fotografía de moda implica mucho más que ropa y caras bonitas, requiere de un fotógrafo muy creativo para preparar la escena y dirigir la sesión, además de un dominio excelente de las técnicas de retrato e iluminación.

Cuando se menciona el término “fotografía de moda”, muchos piensan en un mundo glamoroso, pasarelas, ropa chic, joyas, accesorios, maquillaje, modelos hermosos e, incluso ahora, alguna rellenita sexy abanderada de los defensores de las curvas.
Sin embargo, quienes están un poco más relacionados con el tema, pensarán también en cámaras, flashes, rebotadores de luz, dirección de modelos; en la intervención de estilistas, maquilladores y, en algunos casos, de productores e innumerables horas de retoque fotográfico, además de la necesidad de crear un concepto o incluso contar una historia.
La fotografía de moda implica mucho más que ropa y caras bonitas, requiere de un fotógrafo con inmensa creatividad para preparar la escena y dirigir la sesión. Además, debe poseer un dominio excelente de las técnicas de retrato e iluminación y la capacidad de provocar en el espectador una reacción o un sentimiento que puede ser, por ejemplo, de admiración, deseo o incluso repulsión.
A continuación, le damos algunos consejos técnicos y prácticos con los que, de la mano de su propia creatividad, podrá comenzar con el pie derecho en la fotografía de moda.

Busca referencias
A ningún artista le viene la inspiración de la nada. El fotógrafo debe documentarse, buscar referencias, ver desde lo que los grandes fotógrafos hicieron en el pasado, hasta lo que se está realizando en la actualidad. Incluso, puede tratar de imitarlos para adquirir un mejor dominio técnico y comenzar a desarrollar un estilo propio.
Vea el trabajo de Julia Margaret-Cameron, quien no pretendía ser fotógrafa de moda, pero marcó una pauta para otros como el barón Adolphe de Meyer, el “Debussy de la fotografía” –según Cecil Beaton– quien fue el primer fotógrafo contratado por la revista Vogue de 1913 a 1921.
Observe las  imágenes de Beaton, Ellen von Unwerth, Annie Leibovitz, Helmut Newton, Bruce Weber, Irving Penn, Peter Lindbergh, Patrick Demarchelier, Richard Avedon, Guy Bourdin, Steven Meisel y Mario Testino, entre otros, y percátese de la enorme cantidad de posibilidades que le da la fotografía de moda, aspire a ser como ellos y no se conforme con una buena pose y una iluminación impecable, ya que eso es para los fotógrafos “del montón”.

Planeación
Antes de cualquier sesión, debe hacer un trabajo de visualización de lo que quiere lograr y tener bien claro cuál es el o los elementos a resaltar: joyas, zapatos, ropa, maquillaje, el o la modelo, un lugar, un concepto, un estilo de vida, un sentimiento, etc. Así le será más fácil decidir cómo va a coordinarse con su asistente y con quienes se encarguen de maquillaje, vestuario, peinado, mobiliario y demás asuntos. ¡Delegue responsabilidades! Créalo, tratar de hacerlo todo no es una buena idea.
Debe saber qué tipo de personaje requiere de acuerdo con lo que pretende transmitir. Si planea hacer este trabajo de forma más profesional, es buena idea estar en contacto con agencias de modelos y revisar los portafolios. Si no conoce al modelo, procure hacerlo días antes de la sesión para evitar sorpresas desagradables.
Si es principiante, tal vez aún no cobre suficiente como para contratar modelos profesionales; en las escuelas de modelaje y en las agencias siempre habrá modelos que también estén empezando y que requieran fotografías para su book. Negocie con ellos y llegue a un acuerdo de intercambio para que ellos no le cobren por la sesión ni usted por las fotografías que les tomará y editará para su portafolio.

Puesta en escena
Los modelos deben posar ante la cámara en escenarios cuidadosamente planeados. Si la sesión será en estudio, tenga bien claro el tamaño del set, la escenografía, el tipo de iluminación que utilizará y los accesorios y complementos que le podrán servir.
Si será en una locación, deberá visitarla, ver cómo se comporta la luz en distintos horarios (si es en exterior), recorrer cada rincón para ver qué le es útil, localizar los contactos de luz y determinar si será necesario usar algún generador o planta de luz.
Si su escenario será algún edificio o monumento histórico, la Ley Federal de Derechos establece que debe tramitar un permiso con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (consulte la página www.tramites.inah.gob.mx/).

Iluminación
Este punto es esencial en la fotografía de moda. Al principio requiere de una planeación minuciosa, y ya que la dominemos muy bien, entonces podremos dejar un poco a la intuición.
A menos de que desee lograr algo muy dramático o contrastado, lo mejor es trabajar, por lo menos, con una luz principal y otra de relleno. Sin excepción, tendrá que aprender a utilizar los flashes remotos.
Estudie, investigue y practique mucho. Al principio, pídale a amigos y familiares que posen para usted, así sabrá cuál es el efecto que logrará al colocar las luces en determinado lugar o al darles una intensidad específica.

Durante la sesión

El tiempo vale oro, sobre todo si está rentando un estudio o pagando a los modelos. Por ello, antes de la sesión, repase detalladamente todo lo que necesita, cómo montará el set, cuál va a ser el orden del vestuario, etc.
Siéntase seguro de sí mismo, sobre todo al momento de dirigir a sus modelos. Ellos deben sentir que sabe lo que hace y lo que piensa lograr, de lo contrario terminará tomando las fotografías que ellos quieran o acabarán por dirigirlo a usted.
Experimente con varias distancias focales, pero tome en cuenta que para evitar deformaciones es recomendable usar de 50 mm en adelante, a menos que lo que quiera sean imágenes distorsionadas, pies, cabezas o narices grandes, personas gigantes… usted decide.






El retoque
Después de la sesión le espera el trabajo de escritorio. Si no planeó bien su sesión, puede ser que tenga cientos de fotografías entre las que tendrá que elegir tal vez sólo cinco, y eso puede llevarle más tiempo del que imagina. Después viene el retoque, que puede ser desde una simple corrección colorimétrica o de contraste, hasta todo un trabajo de intervención sobre la foto original: quitar arrugas o manchas en la piel, eliminar celulitis, adelgazar o aumentar ciertas partes del cuerpo, hacer montajes, poner filtros y efectos… en fin, el trabajo de edición puede ser un arte aparte.
Finalmente, organice todo el material, elimine lo que no le sirva y clasifique sus fotografías desde el principio para que, con el paso del tiempo, tenga un archivo fotográfico bien hecho y en el que pueda encontrar las imágenes sin complicaciones. No lo olvide, para un fotógrafo es muy importante ser ordenado, previsor y, sobre todo, dueño de una imaginación muy inquieta.



Las fotografías se usan unicamente de manera ilustrativa, con fines periodísticos

lunes, 13 de julio de 2015

Formato RAW, JPG, PNG, TIFF, GIF o BMP ¿por qué usar el correcto?


En la actualidad, podemos almacenar o trabajar con nuestras imágenes digitales en distintos formatos que nos sirven tanto para imprimirlas, como para hacer diseños, retocarlas, almacenarlas e, incluso, para tener en cuenta al momento de la toma o del escaneo.

formato Jpg vs Raw

Podríamos distinguir a cada formato por cómo fue creado, con qué equipo se maneja, su uso y el soporte en el que se almacena. No obstante, el punto que más debe interesarle al fotógrafo es la calidad de imagen que permite cada uno. 
Recordemos que el objetivo principal de la compresión es reducir el peso de la imagen para permitir que su manejo, almacenamiento, transmisión o descarga sean más eficientes. Asimismo, la compresión de la imagen puede ser con pérdida (lossy) o sin pérdida (lossles).
Los tipos JPG, PNG y GIF son los formatos de archivo comprimido de imagen más populares. Por el lado de los no-comprimidos, el más popular es el RAW, y también está el TIFF, que permite ambas opciones.
Elegir entre un formato comprimido o sin comprimir es un asunto que merece atención, puesto que además de influir en el peso del archivo, y con ello, en su manejo y almacenamiento, también tiene que ver con la calidad final de la imagen.

En esta ocasión, explicaremos cuáles son las características de los formatos de archivos de imagen más comunes y sus usos más frecuentes.

JPEG o JPG

El archivo JPG (join photographic expert group) es el formato de archivo de toma y almacenamiento de imagen más usado en todo el mundo. Generalmente, su compresión se mide de 1 a 12, que va desde la calidad más baja, hasta la más alta.

Cada vez que abrimos un archivo de este tipo, éste se descomprime por medio de algoritmos matemáticos que barajan la información para que pueda ser leído. Al cerrarlo, se comprime nuevamente. Cada vez que este proceso se repite, hay una pérdida de información en la fotografía y, por ende, de nitidez y detalle. Cuanto mayor es la tasa de compresión, mayor es el deterioro de las imágenes.

Procura no almacenar imágenes en formato JPG si piensas seguir trabajando con ellas, porque cada vez que abras el archivo, se va a degradar. Espera hasta que hayas terminado de editarlo. Además, si el archivo es importante o si le tienes cariño a esa foto, procura guardar el original en un formato libre de pérdidas como TIFF o BMP a su máxima profundidad de color.

TIFF
Las imágenes con formato TIFF (tagged image file format) son más usadas en el campo profesional por diseñadores y fotógrafos gracias a la opción de ser guardadas con o sin compresión. Muchas cámaras digitales permiten capturar las fotos en este formato, el cual es el más universal en el campo de las imágenes sin comprimir.

Tiene la ventaja de que utiliza profundidades de color desde 1 hasta 32 bits, lo que proporciona imágenes de excelente calidad, aunque produce archivos muy grandes.

BMP
Los archivos BMP (mapa de bits) son propios del sistema operativo de Microsoft Windows y permiten guardar imágenes de hasta 16,7 millones de colores (24 bits). Se les puede dar compresión sin pérdida de calidad. Estos archivos no son muy eficientes en cuanto a su uso de espacio en disco porque son muy pesados. La ventaja es que guardan gran cantidad de información de la imagen, aunque generalmente terminan transformándose en otros formatos como JPEG, GIF o PNG.

PSD
Este es el formato propio del programa PhotoShop®, que permite guardar las imágenes que han sido trabajadas junto con información como las capas, canales, selecciones, trazados, textos, recortes y diversos efectos.
Se usa principalmente para el retoque de gráficos y fotografías.

PNG
Este formato nació para sustituir a los archivos GIF, ya que utiliza buenos sistemas de compresión, no permite la pérdida de datos al comprimir y llega hasta los 24 bits de profundidad de color. Además, se muestra correctamente en los navegadores y es de uso libre. Su aplicación es cada vez más extendida en Internet y en publicaciones digitales.


PDF
Otro formato de Adobe es el PDF (Portable Document File), que ofrece distintas opciones de compresión y tiene la ventaja de que los archivos pueden transferirse fácilmente por Internet, pesan poco, son hasta cierto punto manipulables, representan una buena opción para la visualización rápida y se pueden guardar como modo exclusivo de lectura.

RAW
El formato RAW (“crudo”, en inglés) es el rey para muchos fotógrafos; para otros, es una aparatosa carga. Todo depende de cómo te guste trabajar y de qué tanto te interese corregir y editar tus fotos, ya que este es un formato de toma fotográfica que contiene la totalidad de los datos de la imagen como fue capturada por el sensor de la cámara y nos da la mayor calidad posible (permite una profundidad de color de hasta 48 bits).

Es lo más parecido a un negativo o a una diapositiva en fotografía análoga. El problema es que son archivos que ocupan mucho espacio y cuyo uso puede no ser muy rápido debido a la gran cantidad de información que contienen.

Para trabajar con estos archivos hay que pasarlos por un proceso de “revelado” en programas como PhotoShop® o Lightroom®, para hacerles (si se desea) una gran variedad de ajustes, tales como corrección de luces, sin afectar las sombras. También puede realizarse un balance de blancos, corrección de tonos o perspectivas y, finalmente, convertirlos a JPG o TIFF.

La idea no es tomar fotos malas o con los parámetros mal establecidos, pero si eso llegara a sucederte, el haberlas tomado en este formato puede ser tu salvación. Te permite rescatar del basurero un sinfín de imágenes sólo con mover algunos controles, ya no se diga si se trata de corregir sólo algunos detalles. Por ello, para muchos amantes de la perfección el peso del archivo no es un obstáculo, porque esa “molestia” se compensa al momento de comprobar la calidad de las imágenes, que llega a ser excepcional y nos permite imprimir hasta en formatos gigantescos.

La mayoría de las cámaras fotográficas profesionales cuentan con la opción de formato RAW, que en algunos casos se llama de modo distinto, como NEF, CRW, DNG, CR2, RWL, AWR, etc., dependiendo de la marca del equipo.

Ya seas un profesional de la fotografía o no, considera en qué formato capturas y almacenas tus fotos, ya que de ello depende el éxito del uso y manejo que quieras darles en el futuro.

Por último, no está de más recordarte que siempre guardes un respaldo de tus fotos, porque nunca sabemos cuándo tendremos que recurrir al archivo original, además de que las tendrás a resguardo contra cualquier eventualidad, como pueden ser el robo o la descompostura de tu equipo.


domingo, 12 de julio de 2015

EL filtro polarizador, insustituible

El filtro polarizador permite solo el paso de las ondas de Luz que esten alineadas a un plano de polarización u otro conforme se gira es por ello que es un elemento indispensable para disminuir los reflejos de la luz sobre algunas superficies.

En el mundo de la fotografía de hoy en día es posible imitar casi cualquier filtro y hacer un sinfín de efectos digitales por medio de un software como Photoshop o Lightroom. Pero la era de los filtros análogos aún está viva; sin duda, el que no han podido imitar al cien por ciento es el polarizador. Pero, ¿para qué sirve? ¿Qué ventajas le da al fotógrafo? ¿Se puede convertir en su compañero imprescindible?
Para entender el modo en que funciona este pequeño, hay que saber un poco sobre la naturaleza de la luz, que se desplaza en línea recta y viaja en infinidad de planos en torno a un eje. Cada uno de ellos es un plano de polarización, y lo que hace nuestro filtro es atrapar uno solo o quedarse con un rango muy estrecho; funciona como una rejilla por la que únicamente pasan las ondas que estén alineadas a ésta, por ello, podemos ver un plano de polarización u otro conforme lo vamos girando.
Sus funciones principales son disminuir los reflejos de la luz sobre algunas superficies y hacer los colores más intensos, sobre todo los tonos verdes de las plantas y los cielos azules, que se vuelven mucho más dramáticos, por lo que este filtro es el aditamento ideal para cuando salimos a fotografiar paisajes.
Cuando estamos ante una superficie como agua, vidrio o acrílico (salvo metales) con reflejos, éstos son ocasionados por luz parcialmente polarizada, entonces, si giramos el filtro polarizador de forma adecuada nos quedaremos con un sólo plano de polarización y reduciremos o eliminaremos dichos reflejos, lo que es una gran ventaja al fotografiar vitrinas, escaparates o autos.
Sin embargo, el efecto que produce el polarizador no siempre es el mismo porque varía de acuerdo con el ángulo en que se tome la foto respecto de la fuente de luz, y del ajuste que se le dé al rotarlo, ya que al ser un filtro giratorio, al hacerlo girar también podemos cambiar la intensidad del efecto.
Hay que tomar en cuenta que el filtro elimina luz, esto significa que también afecta a la exposición, lo cual varía de acuerdo con el ángulo de giro, con lo que podemos restar hasta dos diafragmas, según los valores de exposición que estemos manejando.

Tipos de filtros polarizadores
Existen varios tipos de filtros polarizadores, pero entre los más conocidos se encuentran:

• El polarizador circular estándar con montura clásica.
• El polarizador con montura slim, cuyo fino diseño es ideal para objetivos angulares porque reduce el riesgo de viñetado en las esquinas.
• El polarizador con multirrevestimiento MRC, tanto con montura estándar como slim, cuya superficie repele más la suciedad, la humedad y las gotas de agua, además de que es más resistente a los rayones.
• El polarizador circular no debe su nombre a su forma, sino al modo en que funciona, y éste es el que debes comprar si trabajas con una cámara réflex digital, ya que en éstas tanto el exposímetro como el autofoco se ven afectados por la polarización de la luz y podríamos tener fotos mal expuestas o desenfocadas si no usamos este tipo de filtro.
• El filtro polarizador lineal es el que se usaba normalmente para las cámaras réflex análogas.

Hacer cielos más intensos

Podemos hacer los cielos de nuestros paisajes más intensos, pero considera que no siempre se logran los mismos resultados porque depende tanto de la habilidad del fotógrafo como de las condiciones de luz. Primero, olvídate de disparar totalmente de frente o de espaldas al sol. Posiciónate de manera de que el sol quede justo al lado tuyo, que el objetivo apunte de modo perpendicular a su trayectoria y ve girando el filtro poco a poco hasta lograr el efecto deseado.

Quitar reflejos del agua o de un cristal
Cuando intentamos tomar una foto de algo cubierto por un cristal y tenemos luz a nuestra espalda nos encontraremos con un molesto reflejo en la superficie. Para eliminarlo colócate en un ángulo de unos 45˚ grados de la superficie (nunca exactamente enfrente). A continuación, mira por el visor y gira el filtro poco a poco para que el reflejo desaparezca.
Si lo que queremos fotografiar es, por ejemplo, un lago, un paisaje urbano con un charco o una alberca, tenemos que hacer lo mismo que en el caso de la vitrina, sólo que aquí ya nos encontramos a cierto ángulo de la superficie.

Para aumentar el contraste y la saturación
Esta es la función más sencilla del filtro polarizador. Solamente debes girarlo mientas observas a través del visor de la cámara hasta que la imagen adquiera el aspecto que más te convenza.
Este efecto es muy útil para hacer nubes más rechonchas o para resaltar el color de las plantas, aunque en ocasiones te verás obligado a elegir entre un cielo increíble, el agua sin reflejos o una vegetación de vivísimos colores.
De este modo podemos sacar gran provecho del filtro polarizador y convertirlo en nuestro compañero inseparable. Experimenta con él y dedícale tiempo. Seguramente te dará más de una sorpresa.