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lunes, 11 de enero de 2010

Calibre su cámara digital

Si queremos que los colores de una toma fotográfica queden fielmente plasmados en una página web, impreso u otra salida fotográfica, es necesario que antes calibremos nuestra cámara digital. Platicamos con Enrique Arechavala Silva, Director de Estudio Enrique Arechavala S. C. y con 14 años dedicados a la fotografía digital, quien plantea algunas sugerencias sobre la calibración de colores en cámaras digitales para obtener fotografías tal como las capturamos.


El antes y el ahora
La calibración se inicia junto con la fotografía digital. Recordemos que en la fotografía análoga, las películas tenían una respuesta espectral ya conocida, aunada con el sistema de exposición de las cámaras. Estas películas se revelaban a determinados estándares con químicos y se tenían resultados muy predecibles. Las características de color de las películas variaban según la fabricación, existían para colores saturados y vibrantes de alta resolución como Kodak Chrome o más fríos como el Hexachrome.
Para la fabricación de películas fotográficas, cada empresa se basaba en la idea que tenía sobre la manera de capturar mejor la realidad y en su experiencia sobre los gustos de los fotógrafos. Las empresas proporcionaban tablas densitométricas sobre la respuesta espectral del sensor de la cámara y las características de revelado.
El revelado se dejaba en manos de laboratorios profesionales, que mantenían estándares internacionales para asegurar la mayor perfección en el color de la película. Este proceso facilitaba el trabajo del fotógrafo, quien compraba la película, tomaba sus imágenes y mandaba a revelar al laboratorio donde el escáner estaba calibrado a las características de impresión. ¿El resultado? Fotografías con los colores deseados.
El fotógrafo que existía en la época análoga, que leía tablas densitométricas y la respuesta de color del sensor, se ha perdido por completo. Actualmente, el fotógrafo es responsable de todo el proceso: la captura de la imagen, su revelado y la conversión de los colores para que sean impresos. No sólo se trata de calibrar la cámara, sino de crear un flujo de color desde la captura hasta la impresión, directamente en manos del fotógrafo.
La mayoría de las personas invierte en software y hardware, y cree que al comprar una cámara profesional con las mejores características, obtendrá mejores resultados. Cuando ve que los resultados no son favorables, comienza a cuestionarse por qué ocurrió eso si cuenta con una cámara con alto número de megapixeles. Hay que tener presente que las cámaras profesionales no convierten a la gente en profesional. Una persona que se dedica a la fotografía, de acuerdo con sus necesidades, elige la cámara que cumple con las funciones que le permiten sacar el máximo jugo posible.

Puntos a considerar en la calibración de la cámara

Un punto importante es que no todas las cámaras digitales se pueden calibrar. El costo de la cámara también es un factor fundamental, ya que en el mercado hay cámaras de 12 megapixeles a un precio accesible, pero que no permiten tener un control de color dentro de ellas.
Hoy en día, es fundamental que nuestra cámara digital capture en un formato llamado RAW, que es un número binario de la conversión de la luz (que es análoga) a números (digital). El formato Raw consiste en “una captura en crudo”, es decir, lo que captura el sensor no está manipulado, numéricamente hablando, así que se puede tener acceso directo a ese archivo para realizar el proceso de revelado, ya no químico sino electrónico, utilizando un software especializado.
Para trabajar algún programa de captura para Raw, hay que tener un conocimiento profundo sobre qué se está moviendo y por qué se hace. Hay muchos programas para Raw, la elección depende del nivel de profesionalismo del usuario, su poder adquisitivo y los resultados que pretende obtener. Algunos programas son: Cámara Raw, integrado en PhotoShop y el más barato; Aperture, de Apple; Raw Converter, que se puede bajar de Internet; Capture One Pro, uno de los programas profesionales más recomendables. También existen programas que tienen algoritmos de interpretación, que extraen la información de los archivos en Raw.
La diferencia principal entre los programas para Raw es la manera en que procesan la información. Esta diferencia se basa en la relación señal-ruido. Los algoritmos de interpolación, para obtener este tipo de información, necesitan establecer mejor los rangos señal vs ruido, y lograr separar el ruido digital. Entre más barata es la cámara, más ruidos se generan, y a la inversa.
El ruido digital es parecido a la sensación de grano en la fotografía digital (ANALOGA), en la que una superficie más grande captura la luz de manera más rápida, mientras que un grano fino de mayor definición tarda más en recibir la luz. Lo mismo sucede en lo digital, cuando se cambia la sensibilidad a la cámara, captura la luz y le introduce amplificadores de señal digitales para levantar la señal. Si la cámara es barata, los sensores son más chicos, los pixeles de captura son más pequeños, capturan menos fotones y, por lo tanto, los programas de captura tienen que hacer una mayor interpretación y amplificar la señal digitalmente. Esto se convierte en un factor de ruido.
Otro aspecto son los respaldos digitales, sensores de gran tamaño montados sobre cámaras de formato medio o cámaras de 4x5. Su precio oscila entre 22 mil y 45 mil dólares, y tienen la característica de superar por mucho la calidad de la película en que se coloca. Los respaldos digitales tienen pixeles grandes que capturan la luz de manera más eficiente. Carecen de ruido porque se amplifica muy poco la señal, así que permiten realizar exposiciones hasta de una o dos horas sin que se introduzca este factor.


Incrustar un perfil ICC en la cámara o generar un perfil desde ella, ¿se puede?

Es importante mencionar que los perfiles no se pueden generar desde ninguna cámara. En las cámaras menos profesionales los fabricantes incluyen algún tipo de software, que manipulan el color al decidir sobre los cambios cromáticos para enviarle a la cámara una interpretación de lo que se está capturando. Por lo tanto, se necesita una cámara en la que el fabricante “no meta mano”.
Para crear un perfil se deben fotografiar los llamados patches, que consisten en una cartulina con pequeños parches de colores donde se conoce la respuesta espectral de cada uno de los parchecitos. Cuando se toma una fotografía, el programa para crear perfiles mide cada uno de los parches y lo señala como un rojo. El software también mide lo que obtuvo en la cámara digital y marca que el parche rojo en realidad tiene cierta medición, es decir, hay una diferencia entre lo que capturó la cámara digital y lo que realmente mide. Se realiza el mismo proceso con cada cuadro, el programa analiza cada uno, señala el comportamiento espectral de la cámara y corrige lo que debe ser el verdadero comportamiento, es decir, los perfiles se comportan como traductores de lo que captura la cámara a lo que debe ser, se encargan de corregir el desvío de color que tienen las cámaras digitales para lograr que lo que estamos viendo es lo que se está capturando.
La pregunta ahora es: ¿Dónde se incrusta el perfil? No se puede colocar un perfil en una cámara digital, se incrusta en los programas de captura de Raw.
Uno mismo crea el perfil a través de una tabla de compensación para obtener el tono de color deseado. Una vez que se crea un perfil en el programa, ya existe un perfil ICC para esa cámara.
El proceso entonces es el siguiente: se captura la fotografía en formato Raw y en el programa donde se abrirá la imagen se da la indicación que pase la imagen a través del perfil que previamente generamos. Automáticamente se compensan todos los colores y obtenemos resultados favorables.
En la captura de la imagen se deben realizar dos aspectos fundamentales:
Elegir el espacio de color correcto en nuestra cámara. La mayoría de las cámaras captura en “sRGB”, que es una captura pequeña; por lo tanto, hay que cambiarlo a “Adobe RGB” que es más amplio.
Hacer correctamente nuestra exposición, pues en ocasiones confiamos que podemos corregir las imágenes en la computadora, pero en el momento de aclarar una imagen automáticamente se eleva el ruido.

Soluciones en la calibración de color

Para crear perfiles es necesario invertir. Diversas empresas cuentan con diferentes soluciones para la creación de perfiles en la cámara como Xrite, que cuenta con tarjetas para calibración y softwares. Otra opción es Sekonic, que vende exposímetros digitales con software integrado y tarjetas que van de blanco a negro con diferentes grises intermedios. Las tarjetas se van fotografiando y en seguida encontramos la respuesta del sensor de nuestra cámara.
Es fundamental tener software de calibración para impresora, para monitor y para cámara digital. Generalmente lo venden por paquete, el más básico es un colorímetro que calibra el monitor, que es el corazón en el proceso de calibración y perfilación. El monitor debe estar calibrado, perfilado y con su perfil ICC. De lo contrario, no funciona.